lunes, 8 de febrero de 2016

Belleza y sexualidad tras la menopausia

Desde costosos tratamientos cosméticos hasta operaciones quirúrgicas, la búsqueda desesperada de belleza en la mujer empieza con mayor ímpetu justo cuando empieza a perder la juventud.
Muchas actrices han desformado su rostro por mantener la juventud que se pierde cada día al punto que quedar irreconocibles. Y en casos extremos tenemos a mujeres que han expuesto su vida, algunas con resultados fatales.  El deseo de verse sensuales motiva a muchas mujeres a tomar decisiones poco afortunadas que en muchos casos, dejan huellas terribles en su cuerpo y en su espíritu que luego no se pueden borrar...
Si buscas en la red conocerás muchas historias tristes de casos fallidos que generaron secuelas mucho peores que las situaciones originales. Uno de esos casos es el de Apryl Michelle Brown, quien a los 46 deseaba tener más trasero, y se inyectó silicona en las nalgas. Lo que no sabía era que no era silicona estética sino industrial. Esto generó desplazamiento de la sustancia y hasta gangrena en sus extremidades, obligando a los doctores a amputarle todas las partes afectadas para salvarle la vida. Parece algo increíble pero es cierto. Hoy ella dedica su vida a advertir a otras mujeres del peligro para que no pasen lo mismo y aprendan a quererse tal como son, aunque su apariencia no sea la de una modelo.
Y como ese hay muchos otros casos que te revelan que el deseo por una figura perfecta o por recuperar la juventud, puede tener un costo demasiado alto, caso que me hicieron preguntarme: ¿hasta dónde podemos llegar para lucir jóvenes y bellas?

Cada mujer tiene su propia respuesta, pues es un tema de perspectiva de vida y estilo personal,  sin embargo, algo que es importante, en mi opinión, es ser conscientes de la trascendencia de nuestras deciciones. ¡Es tan importante lucir joven que invertimos dinero y arriesgamos nuestra salud para fingir lo que no somos (o una edad que ya no tenemos). Aferrarnos a la juventud dice que no aceptamos la edad que tenemos o la apariencia que lucimos, y rechazarnos a nosotras mismas es terriblemente dañino a nivel emocional. Antes de pensar en costosas cirugías sería conveniente revisar nuestra actitud hacia la vida y nuestro nivel de autoestima. Tal vez sea mejor pensar en consultar con un Psicólogo que nos ayude a enfocarnos adecuadamente, antes que a un cirujano que nos mantenga en la ilusión de ser lo que no somos.
La belleza se lleva por dentro y se refleja en el exterior. Sentirse a gusto con una misma es indispensable y hace maravillas por nuestra apariencia. La salud y la vitalidad no es privilegio de las personas jóvenes, y de hecho podemos sentirnos activas y saludables sin recurrir a operaciones complejas (que además implican tratamientos complementarios y luego otra cirugía posterior, y otra y…). Tratar de "rejuvenecer" a toda costa por complejos no tratados y ansiedades torturantes, sólo nos llevará a desperdiciar recursos buscando algo que no se puede comprar.
Si tomamos la vida con calma y asumimos la maravillosa oportunidad de la edad madura (al final, no todos la tienen y nosotras sí!), podemos ver una serie interminable de cosas que podemos hacer para sentirnos y lucir espectaculares. Una buena alimentación, una práctica regular de ejercicio y una actitud positiva son más eficaces para una imagen joven que cualquier tratamiento o procedimiento quirúrgico. Usar cosmético para disimular astutamente algún punto negativo y resaltar los positivos, es una idea al alcance de todas y fácil de realizar. Mejorará nuestra imagen a la vez que nos sentimos mejor. Preocuparnos de nuestra salud exterior e interior, será bien aprovechado si lo hacemos con alegría y entusiasmo.
No obstante, hay algunos temas puntuales que es importante revisar para sentirnos cómodas y adecuarnos a cada etapa de nuestra vida.

Relaciones sexuales
La Madre Naturaleza diseñó nuestro sistema erótico-sexual para cumplir una función en el proceso reproductivo de la especie y por ello asuntos como la lubricación o el orgasmo, se alcanzan en un triz a los 25 y cuestan mucho 30 años después. En el caso masculino, la dificultad está en las erecciones, que son menos frecuentes y potentes, pero en el lado femenino, pasados los 50 el cuerpo va cambiando (especialmente luego de la menopausia), la piel pierde firmeza por la pérdida de colágeno, lo mismo que los músculos, y por ello va cambiando la forma de nuestro rostro y hasta nuestra respuesta sexual, ya que el  resecamiento vaginal (que va desde muy incipiente hasta uno extremo) origina una disminución en el deseo. Si tienes dificultad para gozar de una actividad sexual normal, un ginecólogo puede recetarte un complemento que normalice tus niveles hormonales. También ayuda mucho un gel  lubricante (se consigue en las farmacias o autoservicios y no requiere receta) y el consumo de soya o alimentos basados en ella, además de una dieta baja en grasa, carbohidratos y azúcar, y rica en granos, verduras y frutas. Hacer ejercicio puede ayudar mucho al proceso.

Expectativas de vida
La ciencia nos permite alcanzar edades que antes se consideraban de ancianidad, en plena vitalidad, lo que facilita mantener un estilo de vida agradable y productivo. Es cierto, los años pasaron y no somos jovencitas ¡pero tampoco debemos sentirnos ancianas! Es importante tener sueños, expectativas de realización, individual o en compañía, pues nada devuelve la juventud tanto como la ilusión. Estudiar algo que siempre quisimos, practicar nuestra actividad favorita o iniciar un hobbie son excelentes ideas, compatibles con nuestro nivel de actividad entre 50 y 60. Inclusive, pueden ser actividades realizadas en pareja, si viene al caso, lo que puede convertirse en un incentivo muy estimulante para ambos.

Nuestra imagen
¡Quiérete! Es cierto que el rostro ya no es el mismo y la piel no responde a tus expectativas, pero felizmente tu público tampoco tiene 15... ¿cierto? Si te sientes bien reflejarás ese bienestar, lo demás es adoptar un estilo de vestuario acorde a tu cuerpo, edad y estilo de vida. Tratar de seguir usando piezas como las que lucíamos a los 30 suele ser un error fatal ( y que no engaña a nadie!). No se trata de resignarse a la edad como si fuera una terrible carga que llevar, sino de valorar el aprendizaje que trae consigo y todo lo vivido y disfrutado hasta el momento.
Es mucho mejor lucir una actitud positiva y entusiasta que luce su edad con orgullo y tranquilidad, y es por eso que hay mujeres mayores irresistibles, no tanto por el exterior como por su interior.
Pero como nos gusta lucir bien, debemos arreglarnos, y dos puntos importantes son el maquillaje y el cabello. Lo más recomendable es poner mucho énfasis en el cuidado y la nutrición, usar los productos adecuados (no es necesario invertir una fortuna en los más caros) y adoptar une estilo que nos guste y sea fácil de mantener.
Y tal vez la mayor preocupación de toda mujer mayor, sean las arrugas. Ante eso existen muchas opciones, dependiendo del estado de cada caso en particular. Puede ser solamente necesario el uso correcto de productos cosméticos adecuados para piel madura, unidos a masajes o ejercicios faciales. Si fuese necesario algo mayor, existen tratamientos no quirúrgicos, como el bótox, el láser, el colágeno, el aloe y muchos más. Sin embargo, si piensas recurrir a un tratamiento, es imprescindible tener en cuenta lo siguiente:
  1. Recurre a auténticos profesionales, que cuiden de tu piel y tu salud (que lo barato puede salir muy caro).
  2. Infórmate bien sobre todos los aspectos secundarios del proceso (cuidados posteriores, duración de los efectos, qué pasa con la piel cuando los efectos terminan, etc.).
  3. Ten una perspectiva razonable (¿cuán importante es esta mejora en relación a lo que me costará? )
Un mundo nuevo por descubrir
“Cuando una puerta se cierra una ventana se abre”, dice el refrán, y es así como debemos ver esta etapa de la vida. Una nueva oportunidad para gozar y descubrir, con la madurez adquirida, lo que queremos de nosotras mismas y de los demás (pareja incluida), y trabajar para lograrlo.
Pasear, aprender, enseñar, viajar, reir, bailar… la vida en pareja puede ser tan rica como uno quiera que sea, pero al igual que en la juventud, nada es gratis y todo tiene un precio. Hay que asumir el cuidado de nuestro cuerpo y hacerlo de forma responsable y agradable a la vez.
Las mujeres más atractivas no tienen 20, ni 50. Una mujer atractiva es aquella que se cuida con inteligencia, sin obsesionarse con ello, que se siente contenta con quien es, y disfruta la vida que tiene entre manos, independientemente de su edad.  
No se trata de recuperar lo perdido sino de disfrutar el presente y buscar lo que aún no se ha alcanzado.
¿Acaso podría ser ésta la mejor etapa de tu vida?

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