Durante los años de adolescencia y juventud, muchas veces las mujeres podemos comer sin mayor preocupación, pues de ser necesario, hacemos un pequeño ajuste con unos días de dieta y volvíamos al peso ideal. Pasados los 40, parece que un maleficio se hubiera ensañado con nosotras pues bajar 5 kilos nos cuesta sangre, sudor y lágrimas, y si no nos damos cuenta... ¡subimos 10 con sólo respirar!
El caso es que no sólo debemos controlar nuestro peso, las razones son muchas y todas obvias, sino que requerimos alimentarnos bien.