Nino Bravo es más que un cantante excepcional, pues la verdad es que son pocos los que tienen, no sólo su voz maravillosa sino ese sentimiento que trasciende el tiempo y que permite que cuarenta años después de muerto sus admiradores sigan comprando sus discos, cantando sus canciones y admirando a un ser humano que partió de este mundo en la flor de la juventud.
Más que un artista, Nino Bravo es casi una leyenda, pues el romanticismo de su voz sigue conquistando a nuevas generaciones, como si el tiempo no existiera, como si pudiera ver a su público y cantarle emocionado, con ese carisma que irradiaba siempre.
Yo sentía sus canciones en el alma cuando lo escuchaba, casi niña, y parecía que me transportaban a lugares remotos, donde sólo existía la dulzura de su voz. Ahora que ya soy abuela me sigue emocionando y sigo sintiendo la pena inmensa de saber que no está.
